Mauricio LLaver
17 noviembre, 2019 22:00

Una vertical de Finca Bella Vista

Mariana Onofri describe algunos vinos de Santiago Achaval, del 2003 al 2010. Un dato: se necesitan tres plantas de uva para una botella.

2 de abril 2013

 

Por Mariana Onofri  

Siempre se habla del asado de fin de cosecha, de una celebración bien merecida para tanto esfuerzo. Pero yo les voy a hablar de una cena de bienvenida de cosecha. Porque esta temporada, al finalizar nuestro primer dí­a de cosecha, nos pudimos deleitar con una cata vertical de lujo de Finca Bella Vista Malbec de la mano de Santiago Achaval, nuestro consultor de vinos en The Vines of Mendoza.

Finca Bella Vista es parte de la lí­nea de investigación del “terroir” en la Argentina que elabora Achaval Ferrer. Entendiendo por terroir a la suma de clima, suelo, varietal y la cultura de labranza que logran expresar una personalidad única y consistente de la uva año a año. Este vino es 100% Malbec procedente de un solo viñedo de 5 has. plantado a pié franco en Perdriel, en el año 1910, a una altura de 980 m.s.n.m., sobre el margen sur del río Mendoza. La producción es menor a 400 gramos por planta (se necesitan tres plantas para poder hacer una botella de vino), equivalente a 14 hl/ha.

La cata incluyó a las siguientes añadas; 2003, 2004, 2007, 2008, 2009 y 2010. Tal vez se preguntarán qué pasó con las añadas 2005 y 2006, y la respuesta es el reflejo del gran enemigo que tenemos los mendocinos: las tormentas de granizo. Pero el vino y la naturaleza van de la mano y es mejor disfrutar de los beneficios que nos da esta madre naturaleza en Mendoza para hacer grandes vinos.

Al comenzar a disfrutar de esta vertical de Bella Vista, hablamos de sensaciones, diferencias climáticas de año a año, anécdotas y casi inevitablemente de puntajes recibidos para uno de los vinos que mejor nos ha representado a nivel internacional, con grandes puntajes en Wine Advocate.

2003 fue un año más caluroso, reflejado en frutos más maduros, pero impecable para un vino de 10 años que se sigue expresando muy bien y hablando muy bien del potencial de guarda de los vinos en la Argentina. 2004 (97 pts.), mi favorito de la cata, fue un año más fresco pero personalmente tengo que decir que es un año que me gusta mucho en Mendoza, no sólo por este vino en particular. Un vino floral, elegante, fresco en boca y memorable final.

De ahí­ saltamos al 2007 (96 pts.), un año un poco más lluvioso pero que dio buena acidez, taninos elegantes pero para mi gusto con un poquito menos de cuerpo y carácter. El 2008 (98 pts.) fue otro de los favoritos del equipo; para Pablo Martorell, el enólogo principal de The Vines, es el más complejo y armónico. El 2009 (98 pts.) y 2010 (93 pts.) expresaron su juventud prometedora de grandes vinos. A pesar del puntaje más bajo del 2010, me gustó un poquito más que el 2009, con un gran potencial que la guarda en botella beneficiará significativamente en complejidad.

 

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