Mauricio LLaver
17 noviembre, 2019 22:11

Una noche de Dom Perignon, Krug y grandes realidades nacionales

El “Clos de los 8” me invitó a una gran degustación de espumantes. Y me gustaron todos.

Mendoza, 17 de diciembre 2012

Fue un lujo de esos que sólo podemos darnos en Mendoza y al que entré por la ventana. Hay un grupo que creó Enrique Chrabolowsky que se llama “Clos de los 8”, porque se supone que una botella de vino alcanza para ser degustada en 8 copas. El sábado hicieron una noche especial de espumantes, para despedir el año, y tuve la suerte de que me invitaran. En el grupo, además de Enrique, están Mariano Di Paola (La Rural), Jorge Ricitelli (Norton), José Manuel Ortega y José Spisso (O. Fournier), Pepe Galante (Salentein), Daniel Pi (Trapiche), Roberto de la Mota (Mendel) y Julio Camsen. Esta vez también invitaron a Hervé Birnie-Scott (Chandon), Marcelo Pelleriti (Monteviejo, que tocó con su banda de música) y a Mario Yanzón, del Estudio Bórmida-Yanzón. La juntada fue en la bodega La Rural y estuvo, sencillamente, estupenda.

Alcanza con enumerar los espumantes que probamos, aportados por los miembros del Clos y por Hervé Birnie-Scott. Enumero, en orden de degustación, y juro que todo es cierto: Dom Perignon 2003; Rutini Extra Brut; Bressia Royale; Salentein Brut Nature; Ruinart Brut; Cruzat Rosé; Henriot Souverain y, como gran final, un Krug Grand Cuvée Brut. Fue un lujo de esos que se dan pocas veces.

Me gustaron todos, para empezar. Pero hay cosas en los franceses que hacen pensar que no por nada llevan siglos en el tema. El Ruinart fue mi favorito, y no debe ser casualidad que lo produzcan desde 1729. El Krug se percibía como que era algo fuera de concurso, directamente de otra categoría. Y el Dom Perignon, a pesar de ser 2003, es un champagne que según Birnie-Scott tiene todavía décadas por delante para revelarse.

Los nacionales estaban todos estupendos, sobre todo si se piensa que estamos en pañales. El Salentein de Pepe, el Rutini de Mariano, el Cruzat del gran Pedro Rossell, el Royale de Walter, todos son gratificantemente bebibles y con complejidades promisorias. No hay nada como probar muchos, compitiendo con lo mejor de lo mejor, para saber cuánto nos falta y, a la vez, cuánto hemos avanzado.

 

Mario Yanzón, Mariano Di Paola y Enrique Chrabolowsky.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Daniel Pi, José Spisso y yo, de colado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

José Manuel Ortega y Jorge Ricitelli.

Roberto de la Mota, Hervé Birnie-Scott y su esposa Eloísa.

1 response to Una noche de Dom Perignon, Krug y grandes realidades nacionales

  1. Muy buena la degustacion!! y que forma de despedir el año!! Te mando un abrazo mauri y Felices Fiestas!

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