Mauricio LLaver
24 abril, 2019 01:10

Un viaje en el crucero más grande del mundo

Gracias a una invitación de Royal Caribbean, en mayo de 2010 tuve la oportunidad de hacer un crucero en el Oasis of the Seas, el barco de pasajeros más grande del mundo. Escribí varias notas sobre el tema, que se publicaron en las revistas Punto a Punto y Primera Fila, y en los diarios estadounidenses El Sentinel y Orlando Sentinel.

Lo primero que debe decirse sobre el Oasis of the Seas es que todo lo que se describe en esta nota, es cierto. Lo segundo es que, además, ese barco flota. Y lo tercero es que también se desplaza, y en estos momentos transporta a miles de pasajeros por aguas del Caribe, aunque con otra aclaración: no atraca en todos los puertos porque no están preparados para recibir a semejante monstruo. Es así de simple.

De hecho, “el barco de pasajeros más grande del mundo” parte todas las semanas desde la ciudad de Fort Lauderdale, en Florida, porque dicho puerto se acondicionó para sus dimensiones. Y no puede hacerlo desde el cercano Miami -un clásico de los cruceros – porque no había posibilidades de adecuar sus instalaciones al Oasis. De nuevo: aunque parezca increíble, es así de cierto.

En Royal Caribbean, la empresa creadora de este rey de los mares, explican que no se sólo se trata del calado o del tamaño de las rampas. Se trata también de la infraestructura para el abordaje y el descenso (y los trámites aduaneros de muchos de ellos) de más de 5.000 personas en el espacio de unas pocas horas. Porque la cantidad de pasajeros que puede transportar es de 5.400 personas. Lo cual, de a poco, nos va introduciendo en los números que describen a esta nave, una cumbre de la creatividad humana.


Casi 4 cuadras de largo

Para empezar, el Oasis tiene 390 metros de largo y 70 de ancho, y pesa 225.000 toneladas. Con ese sustento, puede albergar hasta 5.400 pasajeros en sus 2.700 camarotes, a quienes se suman los 2.165 miembros del personal. Que van desde el capitán hasta los electricistas, pasando por una ecléctica conjunción de limpiadores, mozos, cocineros, actores, instructores de natación, baby-sitters y profesionales de todo lo imaginable que mantienen a una ciudad flotante. Es decir que con plena ocupación, puede transportar a 7.565 seres humanos, entre felices visitantes y miembros de su tripulación.

Debo confesar que antes de conocerlo temía encontrarme con aglomeraciones de gente por todas partes. Pero la distribución de los espacios despejó rápidamente esas dudas.

El Oasis cuenta con 16 pisos, a los cuales se accede por 24 ascensores. Y tiene 7 grandes áreas de circulación con 25 zonas de servicio de comidas, que en cualquiera de las 24 horas del día permiten acceder a todos los alimentos posibles. En resumen: hay espacio y comida para todos los presentes, aunque sean millares.

Algunas áreas de circulación son inéditas en la historia de la navegación. Por ejemplo el “Central Park”, un paseo en el piso 8 que es el único “living park” existente en alta mar. Posee 12.175 plantas y 56 árboles… verdaderos. Está rodeado de restaurantes (algunos “high class”, en los que se paga un servicio diferencial) y comercios. Y se puede pasear por él mientras se escucha un sonido ambiente de pájaros, o sentarse en un banco a disfrutar como si se estuviera en cualquier parque o plaza del mundo. Eso, en medio de un barco.


Como en un shopping

El Central Park no es menos asombroso que el “Royal Promenade”, en el piso 5, donde parece que se estuviera en un shopping de cualquier lugar del mundo. Allí hay comercios, pubs, pizzerías “New York style”, exhibiciones de autos antiguos, una galería de arte y, por si hiciera falta algo más impactante, hasta un bar flotante que se desplaza entre los pisos 5 y 7.

El área de entretenimiento (piso 4) también ofrece todo lo imaginable para pasarla bien. Primero, un casino con todos los juegos posibles, que incluye la única área para fumadores en espacio cerrado de todo el barco. Luego, una pista de patinaje sobre hielo, que se utiliza para shows artísticos o para que los pasajeros hagan patinaje en sus ratos libres. Y el Opal Theatre, un verdadero teatro (con entrada desde dos pisos diferentes) donde se representan desde la comedia musical “Haispray” (versión de 90 minutos, como en Broadway) hasta “Come Fly with Me”, un espectáculo donde los artistas vuelan y caminan por las paredes (sí, vuelan y caminan por las paredes), y hasta aparece un pequeño avión en el escenario.

También está el Aqua Theatre, al aire libre, con espectáculos de aguas danzantes y de acrobacia acuática que dejan al espectador con ojos de maravilla. Y el área de deportes, con todo el equipamiento imaginable y el plus de caminar o correr rodeados por el océano. Y las cenas con terrinas francesas, ensaladas de camarones, pastas como en Italia y colas de langosta… sin lista de precios en la columna derecha.

El primer gran salto de la historia humana se dio cuando el hombre empezó a servirse de la naturaleza para su propio desarrollo. El segundo, cuando conquistó los mares. En ese contexto, el Oasis of the Seas es, por ahora, el non plus ultra de la creatividad en su reinado sobre los océanos.


Los números del Oasis

Parte del encanto del Oasis of the Seas es que permanentemente se va mostrando a los pasajeros algunas de las cifras de su construcción y de su mantenimiento. Según Royal Caribbean, son las siguientes:

  • El Oasis se construyó a partir de 500.000 partes individuales que luego se ensamblaron. Tiene 240 kilómetros de cañerías.
  • La piscina del Aqua Theater tiene 5,4 metros de profundidad, la más grande en su tipo en el mundo de la navegación.
  • Las piscinas utilizan 2.035.300 litros de agua, que se renuevan diariamente.
  • Cada día se fabrican 55.000 cubitos de hielo y se consumen 2.350.000 litros de agua potable.
  • Tiene 20 chefs, 222 cocineros y 102 lavaplatos y personas de limpieza de los restaurantes.
  • En una semana se consumen en promedio 7.800 kilos de carne, 8.000 de pollo, 5.200 de cerdo, 900 de langosta, 5.500 de mariscos y 2.000 de salmón. Y se sirven 18.000 porciones de pizza.
  • También en una semana, se utilizan 86.400 paquetes de huevos, 8.200 kilos de harina, 1.750 de azúcar y 750 de café. A ello deben agregarse 32.000 litros de helado y otros 32.000 de leche y crema fresca, más 2.900 kilos de queso.
  • En cuanto a bebidas alcohólicas, cada 7 días se sirven 10.200 botellas y 8.500 latas de cerveza, 11.500 latas de gaseosas, 2.225 botellas de vino, 175 de whisky, 550 de vodka, 175 de champagne y 3.500 de agua mineral.

 

Una foto tomada desde el piso 16. Se aprecian el “Central Park”, los balcones de los camarotes que dan hacia ese paseo y algunas de las piscinas.

El “Central Park”, en un piso completo del barco. En el medio del océano se puede pasear como en cualquier parque o plaza del mundo.

El Royal Promenade, un paseo similar a cualquier shopping del mundo, con negocios, bares, restaurantes, galería de arte y hasta un bar flotante.

Pantallas de LCD táctiles distribuidas en todo el barco, que marcan la ubicación, cómo llegar a otro lugar o qué se puede hacer en cada momento.

Un mini golf en el área de deportes. El Oasis también posee canchas de básquet, un simulador de olas para practicar surf y un gimnasio con los aparatos más modernos, entre otras atracciones.

Con el Oasis de fondo, en el puerto de Labadee, Haití.

1 response to Un viaje en el crucero más grande del mundo

  1. te mate …fui en el Allure…es un cahito mas largo ja ja ja

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