Mauricio LLaver
16 mayo, 2021 02:57

La salsa, un repudio del salvajismo

De cómo Fernández Armesto asegura que una buena salsa es parte del proceso civilizador.

“Parte de la función de una salsa consiste en hacer que la comida no parezca un alimento: sustituir el valor nutritivo por el atractivo estético, alejarla de su estado natural y bañarla en arte. Al igual que la invención de la cocina, la salsa es un intento de diferenciarse de la naturaleza por parte de los humanos, un repudio del salvajismo, un paso más en el proceso civilizador. Los modales tienen características similares: son la salsa de los gestos. Los modales en la mesa son nuestros actos de complicidad con los intentos del cocinero por civilizarnos, la señal de que repudiamos al salvaje que habita en nuestro interior. Del mismo modo que las cocinas muy refinadas se caracterizan por sus cuidadas técnicas de preparación, la etiqueta se vuelve más elaborada a medida que ascendemos a la mesa más alta”.

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