Mauricio LLaver
19 julio, 2019 12:59

Bordeaux: cómo comer muy bien en Francia

Una comida sabrosa y variada, de una cocina declarada “Patrimomio Cultural Inmaterial de la Humanidad”.

Un solo dato dice casi todo sobre la comida en Francia, y es que su cocina fue considerada “Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad” por la Unesco. La variedad, creatividad y tradición de las comidas son realmente excepcionales, y eso se nota en el día a día.

Para el “equipo argentino” en Château Montviel, el placer viene todos los días de la mano de Madame Brillaud, una mujer encantadora de 90 años de edad. A las 11.30 hay que buscar la vianda en su casa, que siempre tiene una entrada, un plato fuerte y un postre. Allí viene de todo. Verduras, pollo (al horno, incluyendo la cabeza), pavo, carne de vaca, papas, distintos purés, lo cual se complementa en la casa a lo francés, con el
infaltable queso después de cada comida. Las entradas son excelentes, y tienen buenas combinaciones de tomates y pepinos dulces, por ejemplo, con cuscus, grano de trigo tradicional del norte de África.

Algo a lo que no le puedo escapar es al rillette de canard, una especie de paté que se hace con las grasas y los músculos del pato, que da para todas las bromas de que “éste no tiene calorías”. O, al menos en el menú de Madame Brillaud, a los bifes de panceta: unos buenos
trozos, con toda la grasa, vuelta y vuelta a la plancha, como para seguir con las bromas sobre el colesterol.

Una costumbre en la casa –donde en la cena colabora una pareja de jubilados, Yves y Gislenne- es comer un yogurt como postre.

En la casa de Mika, un enólogo del equipo de Michel Rolland, comí lamprea, un pez típico del río Garonne, que bordea a la ciudad de Bordeaux. Se prepara con una salsa que incluye su propia sangre y vino, y se lo cocina con puerros. Delicioso. Igual que el confit de canard que nos hizo Mika, otra tradición francesa: un pato conservado en su propia grasa, acompañado con papas fritas. Como para justificar lo de la “paradoja
francesa”, que explica por qué los franceses no tienen problemas cardíacos por encima de la media a pesar de comer tanta grasa y tanta manteca: porque a eso lo equilibran con los compuestos favorables a la salud que posee el vino. Lo cual es algo así como el mejor de los mundos.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *